Italia en Italia 1934

Italia, ausente en el primer Mundial, se prepararía cuidadosamente para acoger y ganar el segundo, en 1934. Para ello, el gran responsable en lo futbolístico fue el estratega Vittorio Pozzo, quien conformaría un plantel muy balanceado. La alineación tipo la integró con: Giampiero Combi; Eraldo Monzeglio, Luigi Allemandi; Attilio Ferraris, Luis Monti, Luigi Bertolini; Enrique Guaita, Giuseppe Meazza, Angelo Schiavio, Giovanni Ferrari y Raimundo Orsi. A ellos se sumarían Virginio Rosetta, Armando Castellazzi, Anfilogino Guarisi, Felice Borel y Atilio Demaría, quienes jugaron en una ocasión; y también Mario Pizziolo, que lo hizo en dos.
Para armar esta estructura, el mencionado seleccionador no había dudado en reforzar el grupo con cinco “Oriundi”, descendientes de italianos nacidos en el extranjero, que en este caso fueron los argentinos Monti, Orsi, Guaita y Demaría; y el brasileño Guarisi. Siendo los tres primeros fundamentales en toda la campaña.
El debut, en Roma, fue más que alentador: 7X1 sobre Estados Unidos. Schiavio (18′, 29′ y 64′) se despachó una tripleta; Orsi (20′ y 69′) registró un doblete; y los goles restantes fueron de Ferrari (63′) y Meazza (90′). El descuento (54′) llegaría cuando la diferencia ya era amplia.
Los cuartos de final serían mucho más difíciles, ante la fuerte España, en un duelo friccionado, violento a ratos, y que tras el alargue terminó 1X1, en medio de fallos arbitrales polémicos. Los españoles se habían adelantado a la media hora, siendo Ferrari (44′) quien igualaba. Al margen del resultado, el saldo negativo se resumía en cuatro bajas italianas y siete españolas para el partido de desempate, que se jugaría en la misma cancha de Florencia 24 horas después y que también sería muy reñido, decidiéndose gracias a un solitario gol de Meazza (11′).

En la semifinal aparecía un nuevo adversario de poder, Austria, al que también doblegarían 1X0, ahora en Milán y con más polémicas, en una cancha lodosa. El decisivo tanto lo convertiría Guaita (64′).
Finalmente, en la disputa del título se enfrentaría a Checoslovaquia, capitaneada por su legendario arquero Planicka. El partido se volvería dramático, pues los visitantes anotaron bien avanzado el segundo tiempo (71′) y poco después estuvieron a centímetros del segundo; mas Orsi (81′) pondría el gol salvador, al recibir la pelota de espaldas al arco, girar y disparar con colocación, anticipándose a una marca que tenía cerca. Con las cifras igualadas se llegaría al alargue, instancia en la que apareció Schiavio (95′), quien dentro del área le pegó al arco, sin contar que el balón se desviaría en un rival, elevándose y con ello, entrando por un ángulo alto, dejando de hinojos al portero para escribir el 2X1. En el recuento, más allá de ciertas controversias, Italia empezaba a plasmar una historia que luego se llenaría de glorias. Pies de foto:
Los arqueros y capitanes de la final: Combi (Italia) y Planicka (Checoslovaquia).
Italia portando su bandera, fue el segundo campeón mundial de la historia.
