Uruguay en Uruguay 1930

La ilusión de la Copa del Mundo se hacía realidad y Uruguay, por mérito deportivo al ser bicampeón olímpico reinante, había obtenido el derecho de organizar la primera edición, en 1930, convencido que sería un éxito en todos los ámbitos.
Así, contando con un extenso grupo de jugadores consagrados internacionalmente, el seleccionador Alberto Suppici no tendría mayores dudas para definir su nómina, conformando su onceno inicial con: Enrique Ballestrero; José Nasazzi, Domingo Tejera; José Andrade, Lorenzo Fernández, Álvaro Gestido; Santos Urdinarán, Héctor Castro, Pedro Petrone, Pedro Cea y Victoriano Santos Iriarte. Un equipazo de la época, que en su debut apenas pudo vencer 1X0, a Perú, con gol de Castro (60’), a pase de Cea; no sin haber pasado algunos sobresaltos, el día mismo en que se inauguró el estadio Centenario de Montevideo.
La mencionada actuación causaría mucha inconformidad, derivando esta en cuatro cambios para el cotejo contra Rumanía. Específicamente: Ernesto Mascheroni por Tejera, en la zaga; y Juan Anselmo, Pablo Dorado y Héctor Scarone, por Castro, Petrone y Urdinarán, en la delantera. Lo implementado potenciaría mucho al conjunto, bastándole el primer tiempo para vencer a los ajenos y convencer a los propios. Fue 4X0, con goles de: Dorado (7’), Scarone (24’), Anselmo (30’) y Cea (35’).

Manteniendo la alineación, en semifinales remontaría de forma aplastante ante Yugoslavia, que se adelantó pronto (4’), para soportar luego, tres goles en cada tiempo. Cea (18’), empataba y un doblete de Anselmo (20’ y 31’), viraba y ampliaba la ventaja; Iriarte (61’), le daba tinte de goleada; y de nuevo Cea (67’ y 72’), completaba su tripleta, cerrando el 6X1.
La final tan esperada entre Uruguay y Argentina era un hecho. El llamado Clásico del Río de la Plata, determinaría al primer campeón mundial y como era de suponerse, en medio de un clima de alta tensión, resultando un partido con emociones a granel.
Primero anotarían los locales, Dorado (12’), apareciendo por la derecha y rematando, por entre las piernas del arquero. Luego llegaría la reacción y remontada albiceleste (20’ y 37’). Mas, en el segundo tiempo, Cea (57’) igualaba, barriéndose en el área, tras una acción desequilibrante de Scarone. El empate golpeó a los visitantes y motivó a los locales, siendo Iriarte (68’), con un violento remate desde 30 metros, por la derecha, quien sorprendía al portero, devolviendo la ventaja uruguaya; que corrió peligro, hasta ser asegurada por un hombre que había regresado a la titularidad, Castro (89’), que de cabeza a centro de Dorado decretaba el 4X2.
Uruguay se convertía en el epicentro futbolístico del planeta en ese momento, y empezaba a escribir una nueva historia que sumaría glorias, ahora en el ámbito mundialista.
