Francia en Francia 1998

El Mundial volvía a Francia después de 60 años, Francia volvía al Mundial después de doce, por ello la XVI Copa del Mundo tenía doble significación para los anfitriones, que cumplían una gran preparación, dirigidos por Aimé Jacquet, quien armó un colectivo funcional con la inclusión de un superastro, Zinedine Zidane.
Su alineación tipo sería con: Fabien Barthez; Bixente Lizarazu, Laurent Blanc, Marcel Desailly, Lilian Thuram; Didier Deschamps, Emmanuel Petit, Christian Karembeu, Youri Djorkaeff; Zidane y Stephane Guivarch. También serían un aporte fundamental en la ofensiva, Thierry Henry y David Trezeguet. Además, llegarían a actuar como estelares, Frank Leboeuf, Patrick Vieira, Robert Pires, Christophe Dugarry, Alain Boghossian, Bernard Diomede y Vincent Candela.
El estreno fue 3X0, sobre la debutante Sudáfrica. Anotaron: Dugarry (36′), de cabeza en un córner; Issa (78′), en propia puerta; y Henry (90+2′), con un autopase y toque por encima del arquero. En la fecha siguiente, otro triunfo cómodo, 4X0, ante Arabia Saudita, con doblete de Henry (37′ y 78′), definiendo al borde de la zona chica y con disparo de zurda, previo pelotazo del guardameta Barthez; los goles restantes los hicieron, Trezeguet (68′), cabeceando cerca del arco y Lizarazu (85′), apareciendo en el área. La clasificación se lograba, pero Zidane había visto la tarjeta roja directa.
En el cierre de grupo, utilizando muchos emergentes, nueva victoria, 2X1, frente a Dinamarca, con tantos de Djorkaeff (12′) de penal y Petit (56′), rematando desde la medialuna; también de penal (46′), se había producido el empate transitorio.

Una prueba de paciencia sería para Francia la de octavos de final, contra el aguerrido Paraguay, que resistiría hasta que Blanc (114′) marcó el primer “Gol de Oro” de los Mundiales, batiendo a Chilavert. Aquel 1X0 fue más sufrido de lo imaginado, con Zidane viéndolo desde afuera.
En cuartos de final, aparecía la peligrosa Italia, resultando un 0X0 de alta intensidad y alternabilidad. Nuevamente prórroga y hasta tanda de penales, saldada por 4 a 3, a favor de los locales, desatando el entusiasmo.
En semifinales, la revelación del torneo, Croacia, sería el adversario, prendiendo las alarmas, al adelantarse (46′); pero el lateral Thuram se volvería en el héroe de la jornada, al anotar un doblete (47′ y 70′): disparando de derecha dentro del área, y rematando con zurda, de media distancia, estableciendo el 2X1.
Así, la final enfrentaba a un aceptable Brasil y una fortalecida Francia, en la que deslumbraría Zidane, quien lideraría a su equipo, liquidando al rival con dos cabezazos letales (27′ y 45+1′), a la salida de sendos tiros de esquina, desde la derecha y la izquierda, respectivamente. En el segundo tiempo pese a la expulsión de Desailly, nada cambiaría y más bien, Petit (90+3′), sellaba el 3X0. El día de gloría había llegado, el 14 de julio para los franceses comenzaba dos días antes. Deschamps recibía la copa.
