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Italia en Francia 1938

Francia 38 significaba un desafío especial para el campeón, Italia, al que se le cuestionaba haber sido ayudado supuestamente por fallos arbitrales cuatro años antes, jugando en casa. Esta situación, lejos de afectar el trabajo del seleccionador Vittorio Pozzo, sería una motivación más en la idea de retener la corona.

Para el cometido se armaría un plantel nuevo, siendo titulares solo dos de los hombres que ya habían salido campeones: su delantero insigne y ahora capitán, Giuseppe Meazza, y el atacante Giovanni Ferrari. El resto del once estelar lo conformarían: Aldo Olivieri, arquero; Alfredo Foni y Pietro Rava, zagueros; Pietro Serantoni, Michele Andreolo (nacido en Uruguay) y Ugo Locatelli, volantes; y Amedeo Biavati, Silvio Piola y Gino Colaussi, delanteros. Además, hubo tres hombres que solo actuaron en el primer partido: Eraldo Monzeglio, Piero Pasinati y Pietro Ferraris.

El estreno resultaría complicado ante Noruega, que supo llevar el partido al alargue, pese al tempranero gol de Pietro Ferraris (2′), y que sería igualado mucho después (83′). Finalmente, Piola (94′) decretaba el 2X1.

Italia celebra en Francia, fue el primer bicampeón mundial de la historia.
Italia celebra en Francia, fue el primer bicampeón mundial de la historia.

En los cuartos de final esperaba el dueño de casa, Francia, en un ambiente que incluso se volvió hostil contra los italianos, que lucieron un uniforme negro completo, en alusión política de respaldo al fascismo que gobernaba en su país. Ya en la cancha, el oficio del campeón se impuso con solvencia. Colaussi (9′) abrió las cifras; los locales empataron en seguida (10′); entrando así el juego en un trámite parejo, hasta que llegaron los goles de Piola (51′ y 72′) para sellar el 3X1.

La semifinal les plantearía a los italianos un reto muy interesante, Brasil, con su deslumbrante juego de talento, y para ello echarían mano de la astucia y la hechura propia de los campeones, sabiendo golpear: primero, con un disparo rasante de Colaussi (51′); y segundo, mediante un penal de Meazza (60′), que se volvió anecdótico, pues al momento de la ejecución se le rompió el elástico de la pantaloneta, teniendo que sujetársela con una mano. El descuento para el 2X1 definitivo llegaría cerca del final (87′).

En la gran final el oponente sería Hungría, a la que sorprendió de primera, con un certero contragolpe que Colaussi (6′) concluyó rematando a quemarropa; de inmediato (8′), el efímero empate; pues una secuencia de toques en el área húngara la capitalizaría Piola (16′), disparando a una escuadra alta. La ventaja italiana se ampliaría tras una rápida salida por la izquierda, que el propio Colaussi (35′) resolvió con un derechazo bajo. Un segundo tanto magiar (70′) devolvería la emoción; hasta que Piola (82′) definía al andar, sentenciando el 4X2.

Italia era el primer bicampeón mundial y le demostraba al mundo que podía vencer sin ningún tipo de favorecimiento, además, don Vittorio se convertía en el primer y único seleccionador que, disputadas 22 ediciones, ha ganado por partida doble el máximo torneo. Los “Azzurri” hacían historia.

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